Con motivo de las celebraciones patronales de la Verge de l’Assumpció y dentro del amplio programa festivo previsto, tuvimos la oportunidad de actuar en el nuevo Auditori de esta pujante localidad del Alt Maestrat con la obra de Eduard Escalante «El tío Cavila». Con lleno absoluto (hubo que incorporar más sillas a las inicialmente previstas) y un respetuoso silencio durante toda la actuación, EL CRESOL puso en escena este sainete de éxito asegurado consiguiendo conectar con el público desde el primer momento.

La presencia en el grupo de varios componentes ligados a esta localidad todavía hacía más entrañable e ilusionante la actuación que contó, en esta ocasión, con un plantel ligeramente diferente en algunos papeles clave como Joaquina (MªCarmen), Doña Policarpa (Lola) o Francisca (Geles).

Previamente a la actuación estuvo el lógico montaje que se vio complicado por la imposibilidad de clavar estructuras en el suelo (ahí José Luis, capo construttore se las tuvo que ingeniar para ensamblar las piezas) en un escenario gigante pero muy agradecido. Con posterioridad, y dada la hora de comienzo de la representación (23h) fuimos a un conocido templo gastronómico adelantando el homenaje a la exitosa actuación. Y aquí se paró el mundo: jamón, queso, chorizos varios y carne a la brasa, con el consabido postre posterior, iban que volaban desoyendo los consejos conocidos del manual del actor… «no comer demasiado pesado las horas previas a la actuación». Como bien comentó nuestro director ante las lamentaciones finales: «Ningú s’ha demanat una semoleta, no».

La cuestión es que el «amateurismo profesional» pudo con esta incidencia y la representación salíó digna a pesar de que la digestión (en todo sus esplendor combustivo y expansivo) hacía lógicamente de las suyas y en más de una ocasión, y en más de media docena, hizo que a los actores la falta de riego sanguíneo les impidiera la deseada rápida conexión «texto-acción» lo cual, repito, no fue óbice para el digno resultado final. Pero señores y señoras, ¡¡quién decía que no a aquella tentación única en la comarca!!.

Aplausos unánimes y generosos y la felicitación sincera de gran parte de los asistentes pusieron el punto y final a una representación especial.

Albocàsser, GRACIAS por la amable acogida. VISCA EL CRESOL.

 

 

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