Hasta la limítrofe población de Almenara (a escasos 30 km de nuestra sede sociocultural) nos desplazamos para representar, una habitualmente perezosa tarde de domingo, el sainete de Eduardo Escalante «Tres forasters de Madrid». En el bagaje de EL CRESOL la obra cuenta con un buen número de representaciones aunque en esta ocasión la novedad la constituía el debut de tres nuev@s compañer@s de reparto: Alicia, Luis y Mar. El resto (Vicent, Juanan, Keles, Daniel, Sheila y Julio) podríamos decir que era «el equipo artístico habitual).

Y el resultado fue brillante a tenor de los cuchicheos y risas cómplices del público y los aplausos y felicitaciones tras la representación. Por parte de los debutantes los habituales nervios del estreno y alguna que otra situación resuelta con más «creatividad» que seguimiento fiel del texto. ¡Anécdotas que recordarán más ellos que nadie pues desde aquí les dedicamos un fuerte aplauso por la valentía y la actitud demostrada!

Y es que Almenara cuenta con un local adecuado para las representaciones teatrales y un escenario todavía mejor (por amplitud, posibilidades técnicas y equipamiento) donde es un auténtico lujo llevar una obra teatral. Tan sólo la presencia del deseable telón haría de este lugar un lugar perfecto a los efectos teatrales. Lo hubo pero…ya no.

El ambiente era festivo y relajado en la expedición, tal como se aprecia en las fotos del viaje, circunstancia la cual fue aprovechada por el guía-conductor -nulero de adopción- para obsequiarles con un tour extra por la bonita (¿?) localidad de Nules con la excusa, no demostrada, de acortar tiempo de viaje: calles, plazas, callejones, callejuelas, barrios periféricos, extrarradio, vías de acceso, polígonos industriales y no industriales, nosédóndenaricesestoy, yahorapordónde, pofavósalgamosdaquí… ¡¡50 minutos para llegar a Almenara!! ¡¡¡¿¿¿CÓMO!!!???

Ya en el plano de la anécdota Daniel explotó su reconocida creatividad y, a falta de pistola que llevarse a la sien (en un momento especialmente tragicómico) improvisó tal letal arma con un artefacto atornillador, cinta adhesiva de toda la vida y mucha maña artesana. ¿Que me falta una pistola? Voilà!! Nuestro McGyver particular.

Acabó la jornada con una suculenta cena y el recordatorio de los mejores momentos ya sin los nervios del debut y con la mejor actitud para afrontar el siguiente.

ONDA, allà anem!!

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