El final de la temporada 2019 ha tenido lugar precisamente en Castelló, “sede social” de EL CRESOL. Y, para la ocasión se ha elegido el sainete “Tres forasters de Madrid”. La recaudación de la actuación, de carácter benéfico, ha ido destinada a APNAC (Asociación de Padres de Personas con Autismo de Castellón), grupo humano fundado en 1981 con el propósito de dar una repuesta inmediata y adecuada a las necesidades de estos niños con autismo y a sus familias, en la provincia. Con ello, y una vez más, nuestro grupo de teatro demuestra la sensibilidad hacia aquellos sectores y colectivos más necesitados.

Por lo que respecta a la actuación, ésta ha tenido lugar a las 18h ante un auditorio ya no sólo sensibilizado por el buen fin de la misma, sino agradecido y entendido el cual ha entrado desde el primer momento en la historia planteada: la visita de una familia madrileña adinerada y de alto copete a la humilde casa de una familia valenciana. El contraste de caracteres y condicionante social crea una serie de cómicas situaciones que han resuelto con oficio Vicent, Juanan, Sheila, Keles, Mar, Luis, Alicia, Daniel y Julio.

Ha sido ésta una de aquellas representaciones en las que el público ha “aprovechado” el texto pues la sonrisa o el comentario se producían en momentos y fragmentos que en otras ocasiones han pasado desapercibidos o no han calado en el auditorio. Y por ello, el aplauso, alimento del artista, no ha querido ser ajeno a la cita y no sólo ha sido generoso en el cambio de acto sino, sobre todo, al final de la representación confirmando las buenas expectativas que prometía el inicio.

Para la anécdota comentar que no obstante el mínimo atrezzo transportado hasta el Teatro del Raval, merecedor de cuantos mimos y cuidados fuera posible, ciertos actores se han empeñado ¡en probar su resistencia al impacto! Y así, Vicent en un efusivo momento le daba un considerable “viaje” a un florero… mientras Daniel conseguía descoyuntar en directo una pobre y resignada silla que ha pasado a mejor vida mobiliaria. Mención aparte merece la creciente «puntería» que los actores que encarnan a los personajes de Chesinto y el tío Donís van ganando en cada nueva actuación: del mayor número de impactos “manzaneros” puede dar fe la espalda del actor-diana, en concreto La Pomera.

Dejar constancia que con la representación de hoy queda también cerrada la etapa de uno de sus componentes, Julio (anónimo creador y redactor del blog), que aparca 9 años ininterrumpidos sobre el escenario no obstante dejar abierta la puerta teatral, siempre tan mágica y enriquecedora.

Punto y seguido en la actividad teatral del grupo que ya calienta motores y se reúne en vistas a la nueva temporada, la del 2020, que promete nuevos retos artísticos: cursos de iniciación, Magdalena, Castelló a Escena, temporada de verano…

VISCA EL CRESOL!

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