En el prestigioso Teatro Mónaco con 3/4 de entrada y en plenas fiestas de la localidad de la Plana Baixa, representamos con tremendo éxito popular el sainete «El tío Cavila» (A divertirse a un Poblet) al que adjuntamos, como desternillante guinda de regalo, «Confusión general en la clínica dental». Y lo hicimos con el equipo de actores y actrices que de manera regular más veces las han representado: Vicent, Juanan, Keles, Sheila y Julio (todos ellos doblando papeles) más Francisco, José, Ximo, Susana, Gema y el dúo musical «Lewis & Lewis» (Luis y José Luis).

La primera anécdota de la tarde llegó pronto pues resultó que, debido a un contratiempo laboral, llegaron antes al teatro los miembros de la expedición que acudían «más tarde directamente» que el grueso de la expedición que, con todos los paneles, muebles, herramientas y atrezzo apareció en el lugar de los hechos (teatrales) con cerca de 2 horas de retraso. ¡¡Y a correr tocan!! Lo de «los últimos serán los primeros» no iba en broma…

Antes de comenzar ya nuestro director ofreció el momento-anécdota pues, habiendo un escenario premontado (para otra obra teatral) consistente en una suerte de escaleras y 2 plantas con sus puertas, paneles y estructura… ni corto ni perezoso subió por ellas, cargado con maleta y bolsas de traje, buscando los camerinos  y ¡encontrándose con la nada al final del último escalón! y con un coro de carcajadas a sus espaldas mientras desandaba el camino. Aunque más divertida fue la de Francisco que, llegando en último lugar y con prisa por dejar sus cosas en el camerino, fue «informado» de la existencia de esas escaleras -otro juego de ellas, opuestas a la anterior, que éstas sí daban al falso piso superior- las cuales tomó  y tras subir al citado piso, estuvo un buen rato en bucle intentando encontrar la inexistente salida mientras el par de malandrines compañeros («el Panchica» y «Miquelo» en modo personaje para obviar los verdaderos nombres de los culpables) se desternillaban a su costa.

Más allá de las anécdotas simpáticas estuvo la cercana lesión (iba rondando rondando) de nuestra «Doña Policarpa» quien, todavía en modo Susana, tuvo un par de casimedescuajeringan durante el montaje que amenazaban con dejarnos lisiada a la potentada señora del sainete. Paneles y palos que cobraban vida amenazante…

En el plano puramente artístico destacar ambas representaciones: solidez en la puesta en escena , oficio para resolver las situaciones no previstas y correcta intensificación de los arquetipos que cada actor/actriz defendía. El resultado fue el aplauso unánime y la sonrisa permanente que, en el caso de la guinda del regalo (la clínica dental) fue carcajada final de fiesta para dejar un buen sabor de boca al público asistente.

Salimos de Onda contentos por el resultado y enfocados ya en la última de la temporada…0102Onda (1)Onda (2)Onda (3)Onda (4)Onda (5)Onda (6)Onda (7)Onda (8)Onda (9)Onda (10)Onda (11)Onda (12)Onda (13)z1z2z3z4

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